domingo, 26 de abril de 2015

Dilemas y exceso de análisis


Quisiera dedicar esta publicación a quienes están viviendo la misma etapa que yo y los que recientemente la han vivido: el último año de secundaria.

En reuniones familiares nunca faltan el tema de "cuando yo estaba en la escuela..." porque las cosas que todos vivimos cuando somos jóvenes, son o serán anécdotas que recordaremos en diferentes momentos de nuestras vidas. Esto es algo que me abrumaba algunas veces ya que de alguna manera siento que en mi vida hay una gran brecha, un vacío que abarca desde finales del 2012 hasta más de mediados de mi 2014.
Luego de querer ser la niña ideal para mis papás y profesores, me dí cuenta de que no estaba actuando acorde a mi edad... Comencé a repasar mucho lo que acababa de vivir en ese 2012 y me mantuve así por dos años, es por eso que no conocí muchas cosas en ese tiempo, porque con tanto pensar me volví algo introvertida.

Ahora que finalmente estoy en mi último año, despierto de mi sueño profundo y me doy cuenta de que quiero ser una persona de 17 años común y corriente.
Inicié mi 2015 con esta idea en mente y estaba trabajando tanto en eso que descuidé mis otras prioridades; las tareas se me iban acumulando, mi habitación estaba cada vez más desordenado, no ayudaba en los deberes de la casa, ni siquiera dormía suficiente. Yo, siendo yo, en vez de pegar el grito de ayuda, dejé que todo eso se fuera acumulando a mi al rededor hasta quedar agobiada en semana de exámenes. Obviamente llegó un punto en el que no aguanté más y le comenté a mis papás lo que sentía, incluso fui a hablar con la psicóloga de mi colegio. Ellos me guiaron y me hicieron entender que mi verdadero problema era la pereza y falta de organización con mi tiempo.

Empecé eliminando las pequeñas distracciones, el proceso fue algo parecido a limpiar una habitación realmente desordenada; ahora que está casi completo, estoy viendo más adelante para mis planes futuros y que debo y deseo hacer en este momento para ello.
Me complace saber que ya he decidido que carrera tomaré y que no es tan difícil cumplir con terminar este año sin ninguna materia reprobada, porque, con ayuda de las personas correctas, puedo lograr cualquier cosa que me proponga.

Sé que aún estoy a tiempo para nuevas experiencias y continuar haciendo lo que me gusta. Todos nosotros tenemos responsabilidades aunque a esta edad, nuestras responsabilidades son mínimas, por eso que tenemos que vivir al máximo, manteniéndonos dentro de lo sano y aprovechar las oportunidades que se nos den.